1984 - 2004
Buenos Aires
Argentina
El 27 de abril de 2004, el Departamento de Control de Zoonosis Urbanas,
Ministerio de Salud de la Provincia de Bs. As - Argentina, en Avellaneda,
festejó - en el aniversario del último caso de rabia canina de la
provincia - los veinte años sin casos en especies terrestres. Este éxito
se logró después de que en 1976 se produjeran en el área casi 5000
casos de rabia animal y más de 15 casos humanos.
Si bien la erradicación de la rabia en áreas con poblaciones de miles de
habitantes se había logrado, incluso antes de la invención de la vacuna por
Louis Pasteur (1), la eliminación de la rabia canina en ciudades del tamaño de
Buenos Aires y su conurbano, con más de 10.000.000 de habitantes, no tenía
precedentes en la historia de esta enfermedad.-
En aquel año y ante la proximidad del Campeonato Mundial de Fútbol de 1978,
las autoridades sanitarias nacionales decidieron iniciar un programa de
control de la rabia urbana en el país. El mismo fue coordinado por el Jefe
de la Unidad de Zoonosis del Ministerio de Salud de la Nación, Dr. Néstor
Juan, preparado para Buenos Aires y su área metropolitana por los directores
del Instituto Pasteur de la ciudad de Buenos Aires (hoy Instituto de Zoonosis
Luís Pasteur), Dr. Adolfo Fernández Munilla, y de la Dirección de Control
de Zoonosis Urbanas, Dr. Juan Carlos Arrosi, y ejecutado por los centros
antirrábicos de la Capital y de la veintena de partidos que
constituyen el Gran Buenos Aires.
Las actividades más importantes del programa fueron:
1. Educación para la salud, en la que se puso énfasis en la
tenencia responsable de las mascotas, su cuidado y su vacunación,
evitándose los aspectos dramáticos de la enfermedad.-
2.
Vacunación anual del 70-80 % de la población canina en el tiempo más corto
posible (tres meses en este programa), con un control previo de calidad de las
vacunas. Por recomendación de consultores del ex - OPS/OMS Centro
Panamericano de Zoonosis, se dispuso que no era necesario que los organismos
oficiales produjeran toda la vacuna necesaria pero que tenían la obligación de
controlar su calidad, sea cual fuera su origen.-
3.
Implementación de un eficiente sistema de vigilancia epidemiológica de la
enfermedad
4. El
control de la población canina fuera complementario.
Para la inmunización de los animales se emplearon vacunas de cerebros de
ratones (CRL) (3) y de ratas (4) lactantes adquiridas. La
vacunación se realizó casa por casa o por puestos fijos, inmunizándose entre
1,5 y 1,7 millones de animales por año. Cuando las circunstancias lo
requerían, se realizaba vacunación perifocal de las zonas donde se
produjeran casos de rabia.
La eliminación de perros callejeros tuvo baja prioridad. El porcentaje de
eliminación de la población estimada fue del 1,5 al 12%, mucho menor que
los que generalmente se recomienda. El personal a cargo de esta tarea recibió
educación para la salud, en la que se enfatizó la necesidad de evitar la imagen
de “matadores de perros”, para no crear resistencia al programa, entre
los pobladores del área.
Las actividades de inmunización y de reducción de la población canina
estuvo a cargo de los funcionarios de los organismos antirrábicos, con la
colaboración de alumnos de las facultades de veterinarias de las
universidades de Buenos Aires y de La Plata. Además, se contó con la
colaboración de las fuerzas armadas y de seguridad.-
La reducción de los casos de rabia de 1976 a 1985, debida a las actividades del
programa del Gran Buenos Aires se presentan claramente, la que demuestra la
efectividad de un programa bien preparado y bien desarrollado.
Como consecuencia del control de la rabia canina, el tratamiento antirrábico
de personas mordidas en esta última área, durante ese período, se redujo de
45.500 a 13.300. Una estimación del ahorro en costo de la vacunación y de
las horas/hombre perdidas supera los U$S 18.000.000.
Por otra parte, los responsable del programa Dres. Fernández Munilla y Arrosi,
conjuntamente con funcionarios del ex-OPS/OMS Centro Panamericano de Zoonosis,
en base a la alta potencia de la vacuna CRL, demostraron que se podía reducir su
tratamiento de 17-21 dosis a 10 (5). Esta comprobación fue otra primera vez en
la historia de la rabia que permite reducir el riesgo de las reacciones
neurológicas post-vacunales y el ahorro de este valioso reactivo. Así mismo,
estos estudios fueron los antecedentes para reducir aún más las dosis del
tratamiento con las vacunas modernas, más potentes e inocuas.
Los ciudadanos del área metropolitana de Buenos Aires y las autoridades
sanitaria deben tener en cuenta que los 20 años sin rabia terrestre no
significan que la enfermedad esté erradicada. Desde 1964 se diagnostican en
el área murciélagos no hematófagos rabiosos (6,7). En EE.UU. se ha
comprobado que entre 53% (8) y 88% de los casos autóctonos de rabia en seres
humanos está relacionado con este tipo de murciélagos y la gran mayoría no
tiene historia de mordeduras. En nuestro país, los casos humanos de rabia
producidos en la última década se debieron a ataques de vampiros y
ocurrieron en las provincias del norte, donde se encuentra el hábitat de
esos quirópteros (9). Se tiene registro de 8 casos producidos por esos vectores
desde 1964 y en varios de ellos hubo error de diagnóstico, tanto clínico como de
laboratorio
Estos hechos debieran tenerse en cuenta en la educación para la salud que se
imparte a profesionales y a la población general.
Los murciélagos que vuelan de día
o que entran en habitaciones iluminadas están enfermos y la probabilidad de que
tengan rabia es muy alta.
Por ello deben manipularse con guantes gruesos y enviarse a los laboratorios de
diagnóstico de la rabia. Las personas expuestas deben recibir tratamiento de
las heridas (primariamente, lavado con abundante jabón) y vacunación.
También debe enfatizarse la vacunación antirrábica anual de los perros, a
partir de los 3 meses de edad, para evitar que se produzcan brotes como
los que se presentan actualmente en Jujuy y Salta, debidos a una deficiente
inmunización de esos animales.-
Referencias:
Pasteur L. Méthode pour prévenir la rage aprés morsure. C R Acad Sci 101:
765-772, 1885.
Larghi OP, JC Arrosi, J Nakajata-A, A Villa-nova. Control of urban rabies. En:
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1988. p. 407-422.
Fuenzalida E, R Palacios. Un método mejorado para la preparación de la vacuna
antirrábica. Bol. Inst. Bact (Chile). 8: 3-10, 1955.
Karacujumcan MK, BM Pariz, VD Solov’ev. Suckling rat brain vaccine. En:
Laboratory techniques in rabies. Kaplan MM, H Koprowsky (Eds). World Health
Organization, Geneva. 1973. p. 213-215.
Held JR, E Fuenzalida, H Lópes-A, JC Arrosi, NOR Poles, A Scivetti. Inmunización
humana con vacuna antirrábica de cerebro de ratón lactante. Bol Of San Panamer.
72: 565-575, 1972.
Gury-D F, CA Mena-S, OP Larghi. Rabia en murciélagos no hematófagos. En: Temas
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Gury-D F, CA Mena-S. Rabia en murciélagos insectívoros de la Argentina. En:
Temas de zoonosis II. Cacchione RA, R Durlach, OP Larghi. Asociación Argentina
de Zoonosis, Buenos Aires, 2004. p.135-138.
Noah DL, CL Drenzek, JS Smith, y col. 1998. Epidemiology of human rabies in the
United States, 1980 to 1996. Ann Intern Med. 128: 922-930, 1998.
Larghi OP, H Delpietro. Casos de rabia humana trasmitida por murciélagos,
Argentina. En: Temas de zoonosis II. Cacchione RA, R Durlach, OP Larghi.
Asociación Argentina de Zoonosis, Buenos Aires, 2004. p.135-138.
Autor:
Dr. Oscar P. Larghi
Fuente:
http://www.drwebsa.com.ar/drw/prof_mes/articulos/prof_mes_larghi.htm
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