Un nuevo concepto en
Artes Marciales
Algunos humanos piensan que
los gatos jamás deben bañarse. Dicen que nos limpiamos constantemente, que
tenemos una enzima especial en la saliva que de alguna forma evita que nos
ensuciemos, que si tocamos el agua nos moriremos, etc. Desgraciadamente para
nosotros los gatos que odiamos el baño, esta especie de humanos está en peligro
de extinción.
Llega el momento en que el gato y el humano deben enfrentar la cruda realidad,
cuando el humano se atreve a decir: "Este gato huele exactamente igual que un
baño portátil en un concierto de Bronco en un día caluroso".
Cuando llega "ese" día, es el día del juicio final para cualquier gato.
Tengo algunos consejos útiles para ti y para tu humano, con los cuales
podrán sobrellevar la insoportable carga física, mental y espiritual que trae
consigo el rito cruel del baño.-
El terrible momento del baño es odiado y temido por todos los gatos. La
peor parte no es precisamente la horrible sensación punzante del agua fría, sino
la mella que causa en el enorme orgullo de un felino. Es en estos
momentos cuando recapacitamos y nos damos cuenta de que hemos dejado de ser el
rey de la casa, que los humanos han logrado atraparnos y que se han burlado de
nosotros de la manera más húmeda posible.
¿Alguna vez te has visto en esta situación? Bueno, si aún no, tienes
muchísima suerte.
Las duchas son muy molestas, aunque pueden llegar a ser útiles. Estar totalmente
húmedo mientras te mueres de frío, no es precisamente la parte más divertida que
existe en el viejo arte de bañar a un gato; pero si de cualquier modo has
fracasado en tus intentos de escapar y te encuentras en esa embarazosa
situación, asegúrate de que tu humano haga lo siguiente antes de que te caiga
la primera gota de agua:
Haz que cierre todas las puertas y ventanas, para evitar cualquier
corriente de aire. Oblígalo a que coloque un tapete de plástico en el
fondo de la tina o del lavabo para que no te resbales. Asegúrate de que el agua
de la tina o del lavabo alcance una profundidad de 10 cm. Debe también
verificar que el agua esté tibia, no muy caliente ni muy fría. Que te
envuelva en una toalla después de enjuagarte perfectamente el pelo por
última vez. Que no permita la entrada de corrientes de aire hasta que te haya
secado completamente.
Si sigues estos pasos, al final te sentirás un poco mejor.
Ahora revisemos las ventajas y las desventajas de ser obligado a tomar un
baño:
- Ayudará a que te deshagas
de las pulgas.
- Tu pelo brillará como
nunca.
- Las gatas de tu colonia se
acercarán tratando de adivinar el nombre de la loción que estás usando.
Puedes salir enseguida a revolcarte en la tierra y llenarte de olores "más
naturales". Si algún gato te ve por la ventana, ¡prepárate a ser la burla de
la colonia!
- El frío puede llegar a ser
insoportable.
- El sólo hecho de pensar en
que te mojen, da escalofríos.
- El sabor del champú o del
jabón que utilice tu humano puede ser muy desagradable.
Los trucos:
Hay muchas formas de
librarse de tomar un baño y algunas funcionan mejor que otras. A
continuación enlistamos, en orden de efectividad, las más comunes:
La súplica:
Párate firmemente frente al humano y trata de poner la cara más triste de tu
vida mientras maúllas incesantemente. Frota tu cuerpo en las piernas de
tu humano y suplica clemencia.
El sustituto:
Mientras el humano llena la tina, el lavabo o la cubeta, llama a tu
compañero, hermano o primo más pequeño (sabes que haría cualquier cosa por
darte gusto). Cuando tu humano se dé la vuelta para cargarte, empuja a tu
hermano hacia él mientras le indicas al humano que él es el elegido. Si tienes
suerte, el humano lo bañará mientras tú buscas el escondite más seguro.
El objeto de mi afecto:
Mientras tu humano saca el agua para llenar la tina, camina alrededor y busca
algún objeto que hayas escondido anteriormente y que sepas que tu humano ha
estado buscando por semanas. Podrían ser útiles un arete, una pulsera, un reloj,
una corbata o un calcetín. Colócalo justo frente al humano y cuando se acerque
para meterte a la tina, muéstrale lo que "milagrosamente" has encontrado.
Ahora pueden suceder dos cosas: que va a guardarlo de inmediato mientras te
escapas o que te dé un beso en la frente y te deje ir.
El bulto:
Apenas notes el primer indicio de que tu humano se propone darte un baño, busca
el mejor escondite de la casa y permanece ahí tratando de hacerte pasar por
un bulto de ropa o algo parecido, hasta que sea la hora de cenar.
Probablemente para ese momento, estará harto de buscarte por toda la casa y
habrá olvidado lo del baño.
El trauma:
Todo lo que tienes que hacer es arañar, morder, patear, golpear y huir.
Tira todo lo que encuentres a tu paso mientras huyes y escóndete por el resto
del día.
Debes saber que, aunque los felinos contamos con toda la rapidez y ligereza de
la que carece la especie humana, tenemos la desventaja de la fuerza.
Aunque te cueste aceptarlo, un humano es más fuerte que tú. Debes tener esto en
cuenta antes de elegir el campo de batalla.
Si un humano no tiene experiencia, tratará de bañarte en un lugar abierto (por
ejemplo: en el patio), dándote todas las ventajas para poder huir. Si elige un
baño completamente cerrado, aún tienes salvación, a menos que se encierre
contigo dentro de la tina, como si él también fuera a bañarse.
Si se encierra contigo en una tina con cortinas, ¡ya la hiciste!; pero si la
tina tiene un cancel con puertas de acrílico o de vidrio... mi más sentido
pésame.
El humano debe estar consciente de que tenemos uñas, y que no dudaremos
en remover completamente de su cuerpo eso que ellos llaman "piel". Podrías verte
en desventaja si el humano ha tomado sus precauciones y decide usar guantes
de carnaza, o incluso overol y botas.
Ya sé que es una exageración, pero hay humanos que cuidan el más mínimo detalle
con tal de salvar literalmente el pellejo. Hace años un amigo de la colonia
vecina me comentó que su humano lo bañaba con un casco de soldado, máscara de
hockey y un traje especial para entrenar perros de ataque.
Si el humano olvidó la toalla, el champú, el jabón o el acondicionador y decide
que puedes esperar sólo en el baño mientras los trae, te ha subestimado y
debes sacarlo de su inocente error.
Recuerdo que a mi prima Camila la engañaron con el viejo truco de la comida:
Su humano se acercó a ella como si fuera a darle un suculento plato de sardinas;
ella nunca notó el excéntrico atavío de su humano y, como a los gatos realmente
no nos interesa la moda humana, Camila terminó ese día con un olor a manzana
tropical.
Una cosa que siempre me ha inquietado y jamás me han respondido, es el hecho de
los olores, sabores, texturas y nombres ridículos de los champú y
acondicionadores que nos ponen durante el baño: Manzana Tropical, Fresa del
Bosque, Lima del Desierto, Naranja Asiática, etc.
¿Por qué no pueden fabricar olores más agradables para los gatos? A mí no
me molestaría usar alguna colonia como Sardinas Impactantes, Hígado de Amor o
Atún Impulsivo... No sé, olores con los que de veras nos garantizaran que
las gatitas nos seguirían como locas.
En fin, volviendo al tema: una vez que tu humano y tú se encuentran juntos en la
tina, la velocidad es el factor esencial para la supervivencia.
El humano habrá aprendido a cerrar la puerta del baño, meterte a la tina junto
con él, cerrar el cancel de la tina, sumergirte en el agua y llenarte de champú
en 30 segundos. Serán los 30 segundos más salvajes de tu vida.
Los humanos también sufren en ese momento. Nunca saben en qué instante podríamos
deslizarnos y darnos la vuelta para atacarlos y huir. Saben que es un riesgo que
nos encontremos llenos de espuma, pues les es más difícil controlarnos.
Una vez completada esta etapa, viene el secado. Los humanos novatos
asumen que ésta es la parte más difícil, pues se encuentran cansados.
Para un gato, el secado es el cielo comparado con todo lo que acaba de sufrir.
En ese momento, el humano debe estar tratando de alcanzar la toalla mientras tú
te aferras con todas tus uñas a su brazo o a su pierna. El humano no debe
preocuparse, pues en unos cuantos días el gato se relajará y soltará su brazo o
su pierna.
No debemos dirigirle palabra
alguna al humano durante las siguientes tres semanas.
Mientras se aproxima el día del siguiente baño (alrededor de uno o dos
meses después), debemos analizar cuidadosamente los hechos tratando de averiguar
cuál fue nuestro talón de Aquiles. Debemos buscar los puntos débiles del humano
y planear perfectamente qué hacer en cada etapa de baño.
Espero que estos consejos y anécdotas te hayan servido. Trata de practicar los
consejos lo más pronto posible para que no seas sorprendido (y bañado) por tu
humano.
Fuente:
MVZ. Jorge Luís
Maldonado
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