La alergia en las mascotas
La alergia canina
El Prurito
Una mascota alérgica lo demostrará a través de su piel
Los perros y los gatos manifiestan los cuadros alérgicos a través de la piel. El
prurito es el síntoma más evidente. Pero muchas veces puede atribuirse a
una invasión de pulgas adoptadas en la plaza.
El panorama se esclarece cuando aparecen otros signos: la mordedura de
manos o lamidas entre los dedos, junto con la comezón. Otro indicador son
las
otitis frecuentes (inflamación de los oídos)
que los pequeñines manifiestan cuando agitan la cabeza, se frotan el hocico con
las manos, o contra el piso y la pared, especialmente los pichichos. Una
reacción alérgica puede expresarse también a través de una conjuntivitis
(secreción lagrimal) o de la famosa rascada en los flancos en forma de
guitarrita, de un lado y del otro.
La alergia canina: A qué soy alérgico
No todas las sustancias que entran en el cuerpo de nuestros amigos son
bienvenidas. Muchas veces el organismo es agredido por elementos,
aparentemente inofensivos, que ingresan por distintas vías.
- Respiratoria: polen de árboles de plátano, acacia y paraíso. El césped
de la plaza, gramilla, polen y el polvo ambiental son los más frecuentes.
- Digestiva: proteínas (carne de vaca, pollo, derivados de la leche y
huevo). Para determinar si un animalito es
alérgico a ciertas comidas necesita ingerir durante mucho tiempo la misma
dieta. Generalmente pasan años para que su sistema inmunológico se enoje y
responda con picazón.
- A través de la piel: productos químicos (cera, soda cáustica,
lavandina, desodorante de ambiente). También, el contacto de algunos pastos.
- Por pulgas: se desarrolla con mayor frecuencia que las demás. Tanto la
picadura como la saliva desencadenan con facilidad una reacción
alérgica en aquellos animalitos con problemas de piel (Pieles sensibles). Para
eliminarlas se suele aplicar un talco o gotitas. Sin embargo, la mayoría del
tiempo (casi el 90%) las
pulgas viven fuera del animal. Por eso,
la fumigación de los ambientes es tan importante. Se calcula que por cada
pulga que habita en el cuerpo de un pequeñín existen entre 90 y 100 en la casa.
En familias donde habitan canes y felinos, el problema se complica un poco más.
El gato rara vez es alérgico a las pulgas, pero es el mayor portador
de esos malvados bichitos que de esta forma ingresan en la casa y contagian
a los perros.
La alergia canina: Igual que mis papás
En su origen intervienen factores ambientales y hereditarios: un 20% de las
crías de padres alérgicos puede padecer el problema.
Las alimentarias suelen manifestarse en cachorros menores de 6 meses o adultos
mayores de 6 años.
Las respiratorias, entre 1 y 3 años. Las de piel y pulgas entre los 3 y 6.
Pueden variar y hasta sumarse.
La alergia canina: Cuidados caseros
Las recomendaciones más efectiva, muchas veces, son las más fáciles de
implementar.
- Mantenerlos libres de
pulgas
- La casa debe estar ventilada: el encierro produce acumulación de sustancias
perjudiciales.
- Evitar los aerosoles o desodorantes ambientales.
- Mantener los pisos limpios, pero no usar sustancias irritantes o ácidas como
cera, detergente o lavandina.
- Tratar de que el animalito duerma sobre telas lavables que no acumulen resto
de polvillo (preferir de algodón y no de lana).
- Una vez a la semana deben
bañarse con elementos hidratantes: champú
hipoalergénico, neutro o jabón de glicerina para no irritar la piel. En un
segundo enjuague, para que conserve la humedad, se disuelve una cucharadita de
aceite para bebé en 1/2 l de agua tibia. Recuerde que la piel humectada evita la
picazón.
- Darle una alimentación adecuada que contenga un buen nivel de ácidos grasos
para que la piel se mantenga húmeda y elástica. En todas las comidas puede
agregarse 1 cm. de aceite de girasol por kilo.
La alergia canina: No abandonarlos
A menudo, lamentablemente, los animalitos alérgicos soportan dos sufrimientos:
la enfermedad y el abandono de sus dueños.
Eso ocurre porque el trastorno exige permanente atención y gastos que no
todas las familias pueden afrontar. En esas situaciones, el Servicio de
Dermatología del Hospital Escuela de la
Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad de Buenos Aires
(Asesoramiento) ofrece atención con aranceles accesibles.
A veces, sin embargo, el problema no es la falta de recursos, sino la
desilusión. Es que, para cierta clase de individuos, es difícil aceptar que su
mascota tenga una enfermedad que la afecta estéticamente.
La alergia canina: Cosas de la urbe
Vivir en la ciudad trae sus complicaciones. La gran cantidad de edificios,
comercios y la falta de lugares verdes, como plazas o parques, evitan que las
corrientes de aire se lleven las sustancias dañinas o alergenos que provocan
reacciones vulnerables a los pequeñines.
Algunos de los elementos que quedan encerrados dentro de la urbe y no pueden
eludirse con facilidad cuando se tiene un amiguito sensible son los siguientes:
falta de higiene del medio ambiente, de fumigación de plazas y parques para
control de las pulgas y polución ambiental. Particularmente los caños de escape
de colectivos y coches, a la altura de los hocicos de los pichichos ciudadanos.
Las alergias son una dolencia sumamente frecuente entre las
mascotas. Por ejemplo, se calcula que sólo en
Capital Federal y el Gran Buenos Aires, seis de cada diez pacientes
dermatológicos padecen el molesto trastorno.
La alergia canina: Zona de riesgo
En las alergias, la piel soporta la mayor parte de las agresiones. Cuando
se trata de casos leves o moderados muestra afecciones como seborrea,
pequeñas infecciones y un olor casi permanente a grasitud.
En los crónicos el cuadro tiende a complicarse: el abdomen y la parte inferior
del tórax queda prácticamente sin pelo. Las manos muestran un color ladrillo por
las constante lamidas entre los dedos. La piel, indefensa y desprotegida del
manto pilar, se oscurece y toma un aspecto de tela de araña. La
seborrea es intensa (acentúa el olor desagradable) y aparece el prurito
que provoca agudas infecciones.
Por lo general, la piel de un animalito alérgico es extremadamente seca,
descamada e inflamada. Hay razas más comprometidas por el tipo de
piel, como el
dálmata,
el terrier, el
ovejero alemán y el
setter. Otras, en cambio, son más resistentes,
por ejemplo, el
cocker. El mestizo es aún más resistente.
La alergia canina: Algunas medidas
En la mayoría de los casos, los tratamientos son paliativos: calman una
serie de reacciones, como la picazón o las infecciones. Las
alergias son difíciles de erradicar definitivamente y muchas veces, imposible.
Sin embargo, se dispone de diferentes recursos para tratar la alergias
caninas: .
Los métodos son:
- Alergia de pulgas: un control intensivo sobre la mascota y el medio
ambiente.
- Alimentaria: cambio de la dieta. Ofrecerles un nuevo alimento que el
organismo no reconozca.
- Inhalatorias: aplicación de remedios antialérgicos o un tratamiento de
vacunas, al igual que las personas.
Agradecemos la colaboración para la publicación de esta nota al:
Dr. Eduardo
A. Tonelli - Médico Veterinario – J.T.P. del Servicio de Dermatología
Hospital
Escuela - Facultad de Ciencias Veterinarias – Universidad de Buenos Aires
Av. San Martín 4453 - Capital Federal - Ciudad de Buenos Aires
Horarios: Lunes, Miércoles y Viernes de 9 a 12.30 en el TEL: (5411)
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