FICHA N º
4:
Montevideo - Uruguay - Julio 2003
El formato empresarial por el que
han optado mayoritariamente los médicos veterinarios es un modelo agotado y
repetido, que los coloca y expone en una posición débil y vulnerable frente a
los demás actores del sector. Esta afirmación es la opinión de algunos
observadores del sector entre los cuales nos incluimos.
FORMATO EMPRESARIAL TRADICIONAL DE
UNA CLÍNICA VETERINARIA.
|
microempresa comercializadora de productos
+
prestación de servicios no-médicos
+
consultorio profesional |
Es altamente probable que un sistema integrado por este tipo de unidades
económicas no tendrá la capacidad para incorporar con la dignidad que merecen, a
los profesionales que año a año egresan de la Facultad de Veterinaria.
Por esta razón entre otras, y a
pesar de que navegar en contra de la corriente sea arduo, se hace necesario que
ocurran cambios en el sistema veterinario de salud, que permitan el desarrollo
auténtico y sostenido de las diferentes especialidades.
Estos, deberán tener como objetivo
central hacer medicina veterinaria de calidad, por lo tanto el desarrollo de
nuevas estructuras debe ser un requisito imprescindible.
La opción por la calidad
asistencial parece una estrategia legítima y razonable, un camino válido para
enfrentar los múltiples problemas que afectan a las organizaciones veterinarias
en circunstancias críticas como la actual, en la que los presupuestos públicos y
privados están en franco retroceso.
La manera de lograr este objetivo
es tener un sistema que cuente con organizaciones sanitarias que sean fuertes,
consistentes, coherentes y creativas sin hacer distinción en las formas
jurídicas, razones sociales o posturas filosóficas de los diferentes grupos que
las constituyan.
El sistema
tiene necesidad de hospitales que se gestionen con criterios diferentes a los
que estamos acostumbrados, y para conducirlos se deberá contar con direcciones
hospitalarias proactivas, facilitadoras de la integración de los profesionales
en equipos de trabajo, buscadoras incansables de recursos, flexibles e
innovadoras.
El título
de esta nota refiere a los roles o papeles que debe cumplir el director de un
hospital veterinario moderno, en contraposición con las ambiguas normas y
definiciones, que es posible encontrar en las instituciones que usualmente se
consultan.
Estas instituciones y sus
directivos, con cierta frecuencia confunden la alta dirección con la
administración hospitalaria cotidiana.
Tomaremos como modelo conceptual
teórico para el desarrollo de esta ficha, un hospital clínico veterinario
general (pequeños y grandes animales) de complejidad media alta a alta, por
ejemplo un hospital escuela universitario.
En este tipo de organizaciones el director es el responsable del rumbo, la
actividad, y los resultados del hospital. Es quien debe liderar el equipo de
dirección, determinar las prioridades estratégicamente, tomar las decisiones
difíciles, y además controlar todos los procesos hospitalarios.
Es su primer representante ante
universidades, colegios y asociaciones profesionales, oficinas, organizaciones y
empresas.
Generalmente quien ocupa este
puesto, ejercerá la jefatura directa (único) de varias de las funciones que les
son inherentes al equipo de dirección, en contraposición con los otros
integrantes del mismo grupo que se desempeñan a nivel funcional, confiriéndole
una visión global de la organización que los demás integrantes generalmente no
tienen.
La dirección del hospital es responsable de la:
-
Dirección y planificación
estratégica.
-
Planificación operativa anual.
-
Administración de la organización
hospitalaria. (integral)
-
Administración de los
procedimientos médicos. (integral)
-
Calidad hospitalaria. (integral)
-
Logística hospitalaria. (integral)
-
Seguridad hospitalaria. (integral)
-
Mercadotecnia hospitalaria.
(integral)
-
Comunicación hospitalaria.
(integral)
-
Sistema de información
hospitalaria. (integral)
-
Sistema de comunicaciones
hospitalario.
-
Arquitectura e ingeniería
hospitalaria.
-
Desarrollo y utilización del
personal en todas sus categorías.
-
Relaciones públicas.
-
Política de
alianzas y cooperación estratégica.
-
Política del medicamento
hospitalario.
-
Organización, coordinación y
relaciones inter-servicios (docentes y asistenciales).
-
Vinculación del hospital /
entorno, con elevados principios de ética empresarial, profesional y lealtad
para con todos los veterinarios del sistema.
-
Transparentar todos los procesos
hospitalarios con el objetivo de obtener control social, evitando de esa manera
opacidades y conflictos de intereses.
Como podemos apreciar el director
de un hospital escuela tiene responsabilidades similares a las de un decano, es
por esto que en muchas universidades tienen la misma jerarquía junto a los
directores de centros.
Un punto en el que quisiéramos detenernos por su actualidad y vigencia es el que
refiere a descentralizar en unidades funcionales de gestión, sin
comprometer la globalidad hospitalaria.
Como cuestión de principios se
debe promover que cada hospital decida las actividades que debe centralizar o
descentralizar, para cumplir a satisfacción con su misión institucional.
Pero haremos mención a una
situación paradojal, que lamentablemente es una realidad frecuente de ver, y son
las enormes asimetrías que se presentan entre servicios de un mismo hospital en
circunstancia de ausencia de dirección con políticas de desarrollo.
En esta
circunstancia el menú de posibilidades será amplio, desde la ausencia absoluta
de proyectos de desarrollo hasta la destacada actividad de los grupos más
activos, motivados y profesionales.
¿Porqué sucede esto?
Los espacios vacíos casi siempre son ocupados por alguien, para bien o para mal,
por lo tanto es probable que los diferentes servicios incursionen sin
proponérselo estratégica ni explícitamente en la autogestión total con
resultados diversos, según las características particulares de cada sector de
actividad y de los equipos de trabajo.
Calificaremos como informal, a la
gestión sanitaria total desarrollada por parte de las diferentes unidades
formales (asistenciales, docentes y administrativas), pues si bien se trata de
esfuerzos que en ocasiones son verdaderamente destacables, a nuestro entender
pueden colisionar con el desarrollo integral de la organización hospitalaria
como tal.
Otro argumento por el cual es
acertado calificar de informal este tipo de desarrollo, es la ausencia de algún
requisito en el que sea necesario estatutaria o reglamentariamente para el
correcto desempeño de un puesto de responsabilidad académica tener condiciones
de gestor sanitario, por más que conocemos muchos casos de académicos que
demostraron tener cualidades y condiciones destacadas en el ejercicio de cargos
de dirección.
En los hospitales con dirección ausente por acción o por omisión, las
responsabilidades que les son naturales por definición serán ejecutadas por los
responsables de los diferentes servicios, produciéndose en los hechos una severa
fragmentación. Esta informalidad se tornará muy complicada de manejar y
sobrellevar pues la efectuarán integrantes formales de la organización en otras
responsabilidades, y que posiblemente estén capacitados, bien inspirados e
intencionados.
Las
organizaciones deben dar margen y espacio a la informalidad creativa, fermental,
refrescante e innovadora dentro de su seno, y estas deben tener mecanismos
previstos para formalizarlas cuando así lo consideren, pero con la misma
convicción afirmamos que en las organizaciones donde la regla sobre
aspectos de gestión es la informalidad, estarán enfrentando un grave riesgo.
Por ejemplo: Si
en un mismo hospital la calidad, la política del medicamento, el cobro de cuotas
y ordenes de servicio o los sistemas de información fuesen responsabilidad de
cada servicio individual según su leal saber y entender, no dudaríamos en
afirmar que esa organización esta expuesta a padecer caos y anarquía.
Admitir una situación de ese tipo sería tan insensato como tener un complejo
hospital sin dirección.
Los equipos de dirección hospitalaria deberán desempeñar un nuevo rol, hasta
ahora sin antecedentes, y para eso es importante que tengan una percepción
exacta de la realidad.
Para acercar al lector a nuestra idea es que consideramos oportuno transcribir
una frase de la obra El desafío del futuro ( página 127, “La ilusión
voluntarista”) que si bien se dijo en otro tiempo y contexto, consideramos tiene
plena vigencia en nuestra situación actual:
“La realidad esta fragmentada, es portadora de temporalidades diferentes,
paralizada por momentos de intervención incoherentes entre sí, solicitados por
exigencias
contradictorias. Desde una perspectiva presupuestaria es más un preservador de
lo previamente decidido que un iniciador de movimientos.”
Dar unidad y coherencia a esta fragmentación será uno de los primeros
desafíos que se deberá emprender por parte de las direcciones hospitalarias,
pues si esto no se logra, todo lo demás será voluntarismo individual y aislado,
seguramente ineficaz para enfrentar la crisis estructural que afecta al sistema
de salud veterinario.
Los grupos de trabajo que estén pensando constituir empresas de salud, deben
tener presente que su capital más valioso no estará en los balances, las
instalaciones o en el equipamiento, lo tendrán en las personas, sus valores y el
saber hacer los diferentes procesos asistenciales, lo que hoy se da en llamar
los activos intangibles de las organizaciones.
Agradecemos la colaboración
para la publicación de este articulo a: Dr. Hugo Ochs Olazábal. - MV. Docente de
Patología, Facultad de Veterinaria, Universidad de la República del Uruguay -
PDS- Programa de Dirección de Empresas de Salud. IEEM, Universidad de
Montevideo. - haochs@adinet.com.uy
Bibliografía recomendada:
• Minc, Alain;(1986);
“El desafío del futuro”, Grijalbo, Barcelona.
• Revista de la Dirección de Sanidad Policial; (1991); “Simposio Internacional
de Seguridad Hospitalaria”; segunda época, volumen 8, diciembre 1991.
• Equipos-Consultores Asociados; (1992); “Situación y perspectivas de la
profesión veterinaria en el Uruguay”, estudio encomendado por el Consejo de la
Facultad de Veterinaria, Universidad de la República.
• Robbins, Stephen. P; “Fundamentos de comportamiento organizacional”, 5ª
edición, Prentice Hall.
• Tristá, Boris;(2001); “Gobierno y Dirección de Universidades”, Universidad de
La Habana, Centro de Estudios para el perfeccionamiento de la Educación
Superior.
• Borthagaray, G; Parolín, H; Sandoya, E; Torija, R; (2001); “Modelo para el
estudio de no-calidad en la salud”; Revista de antiguos alumnos del IEEM,
Universidad de Montevideo, Año 4, N° 2.
• Jevring, Caroline; (2001); “Gestión de la Clínica Veterinaria”; editorial
inter-médica.