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Tercerizar la Sanidad Dr. Hugo Ochs Olazábal
Las alianzas estratégicas, en
todos sus tipos y formas, serán a nuestro criterio, la solución a buena parte de
los problemas del actual sistema, fundamentalmente los referentes a la
organización de sus elementos.
Las direcciones de los Hospitales Clínicos Veterinarios deberán conocer todas
las modalidades y de esa forma estarán en condiciones de elegir la que más se
adapte a su situación particular.
En la literatura especializada se pueden encontrar a las alianzas estratégicas
con diversas denominaciones, como ser alianzas competitivas, asociaciones
mercadológicas, asociaciones estratégicas, coaliciones empresariales, proyectos
ejecutados en asociación, estrategias cooperativas (cooperación).
La tercerización, particular forma de alianza estratégica, también conocida como
externalización, es una alternativa interesante para desarrollar en todas sus
potencialidades, por parte de las empresas del sector salud veterinaria.
La externalización consiste en recurrir a un proveedor, prestador o agente
externo, para el desempeño de alguna actividad que anteriormente se desarrollaba
en la organización o bien para un nuevo servicio que se desea ofrecer y brindar
a los clientes.
En nuestro sistema, algunas funciones están tercerizadas hace unos cuantos años,
laboratorios de diagnóstico, servicios quirúrgicos, imágenes, etc, aunque
consideramos que de manera imperfecta.
A pesar de tener las tercerizaciones una imagen y connotación negativa en el
colectivo social, dado que se las asocian a la reducción drástica y compulsiva
de las plantillas laborales, el objetivo de esta nota dista en mucho el de
simplificar o fragmentar a las organizaciones de salud veterinaria. Por el
contrario, nuestra idea es incorporar el tratamiento de la externalización para
sumar funciones y complejizar, en forma eficiente y eficaz, los diferentes
procesos asistenciales y no-asistenciales, con la idea de que esas
organizaciones complejas llamados hospitales, terminen constituyendo mega-redes
de micro y pequeñas empresas, fuertemente coordinadas y gestionadas.
Algunos ejemplos de funciones pasibles de ser tercerizadas en un hospital
clínico veterinario, son las asesorías legales, contables, informáticas,
marketing, capacitación, compras, cobranzas, depósito, archivo, diseño, las
diferentes técnicas y tecnologías médico-quirúrgicas, diagnósticas y
funcionales, servicio post-venta en general, urgencia y emergencia
móvil-veterinaria, etc.
Lo esencial en cuanto a la aplicación de esta modalidad operativa, es tener
presente desde un punto de vista teórico, que todo es tercerizable, excepto lo
medular de nuestro negocio.
Es aceptado en general, que hay actividades que conviene no delegar a
terceros, como la planificación estratégica, las decisiones financieras,
atención al cliente, acceso a contenidos críticos de los sistemas de
información, y obviamente nuestra especialidad profesional.
Una misma función, puede ser esencial e intransferible para un determinado
H.C.V, mientras que para otro puede ser perfectamente externalizable, por lo
tanto no es la función quien determinará la eventual posibilidad de
tercerización de una actividad, sino el análisis estratégico y prospectivo de
nuestro negocio en el sector.
Dentro del plan estratégico del hospital o servicio, específicamente en el
capítulo de
alianzas y cooperación estratégica, se aconseja tener planteado un ítem llamado
“plan de tercerización”. En este punto se deberían detallar en un mapa todos los
procesos, asistenciales y no-asistenciales, evaluando y discriminando lo
verdaderamente estratégico de lo potencialmente tercerizable.
Las organizaciones de salud veterinaria deben concentrar sus esfuerzos, energías
y recursos en innovar lo directamente relacionado a su actividad central, por lo
que es acertado que en su plan-macro, tengan previstos programas de
externalización, entre otros motivos para no invertir capital y tiempo, en áreas
que no sean estratégicas para ellas. Este instrumento es aplicable a todos los
procesos, mientras se tengan bien definidas y precisadas, las razones que
originen la decisión de adoptarlo.
En el caso de tecnologías costosas, las que exceden nuestra capacidad
económica y técnica, aquellas que constituyen un emprendimiento en sí mismas,
pensamos que no habrá lugar a dudas en apreciar las ventajas y beneficios de la
modalidad. Las que deberemos replantearnos con rigor, son las funciones que
realizamos a diario en condiciones de no-calidad, sin tener ventajas
competitivas directas que le agreguen valor a nuestro trabajo, o las que dejamos
de proveer a nuestros clientes por el encarecimiento que significa en el actual
sistema.
Con la externalización, realizada en forma correcta, las organizaciones
integrantes de las diferentes redes sanitarias, cumplirán los difíciles y
contradictorios requerimientos de nuestro tiempo, el de ofrecer más y mejores
servicios de calidad, en estructuras o sistemas flexibles y adaptables, a
precios razonables, para el beneficio y bienestar de sus
clientes/pacientes/usuarios.
Lamentablemente no fueron tenidas en cuenta las importantes conclusiones que nos
dejó el informe de la “Situación y perspectivas de la profesión veterinaria en
el Uruguay” del año 1992, elaborado por técnicos externos al sector, en el que
se afirmaba explícitamente la situación de gravedad relacionada a la gestión en
el ejercicio de la profesión. Nuestra percepción hoy, a muchos años de realizado
aquel trabajo, es que la situación está congelada en el tiempo, sin cambio
alguno en lo estructural, con el agravamiento provocado por la inercia de los 11
años transcurridos sin encontrar soluciones, seguramente con mayor número de
profesionales en el mercado, con una realidad económica nacional y regional de
profunda crisis.
Esta forma de organizar y ejecutar el trabajo no es exclusiva de las grandes
organizaciones, también las pequeñas y medianas empresas de salud veterinaria
pueden y deben tenerlo propuesto en su plan estratégico, inclusive la
externalización internacional.
Lo más interesante del desafío de rediseñar el sector salud en veterinaria, con
un enfoque integral y sistémico de todos sus elementos, es poder lograrlo sin
romper antiguas y pesadas estructuras, como lamentablemente ocurre en otros
sectores de la economía.
Esto ocurre, por ser nuestro mercado inmaduro e incipiente, en el que
está todo por realizarse en materia organizacional.
La posibilidad de contar en tiempo real con la opinión y valoración de un
especialista de Argentina, Perú o España, tener un convenio de asistencia con la
UEV del hospital-escuela de la Facultad de Veterinaria de la UDELAR, o poder
contar con apoyo y soporte de un centro de referencia regional o internacional,
es algo que será moneda corriente en muy poco tiempo.
/ La clave, y a su vez variable crítica, para la efectivización de la
tercerización en toda su potencialidad, estará en conocer y difundir los costos
reales de cada uno de los procesos hospitalarios, a nivel nacional e
internacional, y de esa forma el cliente/paciente/usuario no será rehén de
sistemas que ofrezcan poco a cambio de poco.
Para establecer un sistema integrado de empresas subcontratistas como ocurre por
ejemplo en la construcción, se hace necesario contar con un observatorio de
monitoreo permanente de la variación de los costos en salud veterinaria, un
“Centro de Costos Hospitalarios”(CCH), como el recientemente constituido por
técnicos de gestión sanitaria, para contribuir a la mejora permanente del
sector.
Con un planteamiento en esa dirección, cualquier clínica u hospital veterinario,
estará en condiciones de manejar costos, tiempos, valores y niveles de calidad
por procedimientos y proveedor, posibilitando de esa manera que en el mercado
surjan nuevas empresas innovadoras.
En la práctica, esta modalidad presenta un alto porcentaje de fracasos por
diferentes causas, fundamentalmente por mala comunicación al momento de redactar
o cumplir lo estipulado en el contrato, o falla en la operativa diaria por
dificultades en el entendimiento. Otra causa frecuente es inflexibilidad en la
relación entre partes contratantes, perdiendo de vista la dinámica del mercado y
las diferentes fuerzas que interactúan por fuera del control de la alianza.
Es importante que las
direcciones de los hospitales clínicos veterinarios tengan presente, que las
alianzas en sus diferentes modalidades, son uno de los mecanismos de elección
que tienen las transnacionales para desembarcar en nuevos mercados, con socios
locales en acuerdos individuales. Por otro lado, tendremos otros tipos de
alianzas muy efectivas, conocidas como asociativas ( alianzas colectivas), que
han sido adoptadas con éxito por las micro, pequeñas y medianas empresas, para
cooperar y de esa forma evitar que el proceso globalizador termine con las
empresas nacionales.
En suma: el aislamiento es sinónimo de vulnerabilidad.
Agradecemos la colaboración
para la publicación de este articulo a: Dr. Hugo Ochs Olazábal. - MV. Docente de
Patología, Facultad de Veterinaria, Universidad de la República del Uruguay -
PDS- Programa de Dirección de Empresas de Salud. IEEM, Universidad de
Montevideo. - haochs@adinet.com.uy
Bibliografía recomendada:
-
Buxadé Carbó. Carlos, (1998),
“Clínicas veterinarias como centros de negocios en el siglo 21”., Ediciones
Mundi-Prensa.
-
Ariño. Africa, (2001) “Alianzas
estratégicas: ¿Estamos preparados?”, Revista de Antiguos Alumnos del IEEM,
Universidad de Montevideo, Año 4, Vol 2, página 84-90.
-
Equipos- consultores asociados;
(1992), “Situación y perspectivas de la profesión en el Uruguay”, estudio
encomendado por el Consejo de la Facultad de Veterinaria, Universidad de la
República.
-
Molina. M. Gloria,
(2001),“Revisiones-Partnership: una estrategia de asociación para fortalecer la
promoción de la salud y la prevención a escala municipal.“, Revista de la
Facultad Nacional de Salud, Vol 19, N° 2, Universidad de Antioquía.
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