Las posturas corporales de
los canes
Por medio de posturas de su cuerpo, producen un vocabulario que comunica sus
emociones, en busca de lograr una respuesta en otros individuos. Así como
las producen, también tienen la capacidad de reconocer, interpretar y reaccionar
a las posturas de otros animales y el hombre, tanto como a las expresiones
(muchas veces involuntarias) del rostro de sus dueños.
Colores más llamativos en algunas partes del cuerpo optimizaron a los
comunicadores más exitosos, por lo que estas características se mantienen en la
evolución, apreciándose en antepasados y parientes cercanos a nuestros perros
domésticos.
Por ejemplo el lomo y los hombros negros son útiles al resaltar los
rasgos de los animales al erizar los pelos.
El vientre y el cuello mas claros aumenta las posibilidades de distinguir
rápidamente a los individuos que adoptan una posición de sumisión, lo que en un
grupo de canes, normalmente evitaría tener que dañar físicamente al subordinado.
El comportamiento del animal, si es comprendido en forma beneficiosa por el
otro, se repetirá, lo que dará paso a un “ritual”. Los rituales son
patrones de conducta definidos, utilizados en mayor medida por cachorros
o en comportamientos reproductivos, estos tienen como una de sus funciones
más importantes limitar los conflictos sociales.
En la Clínica, diariamente, vemos graves heridas infringidas entre
canes, en muchos casos los integrantes de estos incidentes se han separado de la
madre y sus hermanos muy temprano, o se han mantenido sin contacto con otros
perros y apegados al hombre, de forma que no han incorporando en su etapa más
importante ( período de socialización ) los comportamientos que le
permitirían evitar un ataque frente a un individuo de mayor contextura ( un
clásico ejemplo es el animal de raza toy, criado en brazos de su ama,
que, sin medir las consecuencias ataca a un perro de una raza de guardia,
resultando con graves heridas en el tórax ), o frenar su ataque al mostrar su
adversario claras posturas de sumisión ( lo vemos en canes que, a pesar de
adoptar la postura correcta, no son interpretados por su agresor, quien ataca en
forma reiterada vientre y cuello )
Un perro parado con orejas y cuerpo inclinado hacia delante, nariz
arrugada y boca con comisura tirante hacia arriba mostrando los dientes, con la
cola levantada y los pelos del lomo y su cola erizados, nos esta indicando su
posición dominante y su predisposición al ataque, ante la mínima amenaza. ( se
debe tener mucho cuidado en esta situación retrocediendo lentamente sin mirarlo
a sus ojos ni al lomo )
Debemos diferenciar a un animal “con mucho miedo” y predispuesto a atacar
si no puede huir : agazapado, con el pelo del lomo erizado, su cola entre las
piernas, con las orejas hacia atrás, nariz arrugada y comisuras tirantes del que
presenta una postura de “sumisión” : agazapado, con la cara relajada, puede
intentar lamer la cara del dominante, apenas mueve su cola, puede levantar una
pata, no presenta su nariz arrugada ni su lomo erizado, y evita el contacto
visual directo.
Un perro con miedo, en señal de sumisión y rendición total, se arroja al
piso, muestra su garganta y vientre, con la cola entre las piernas, evita el
contacto visual y se encuentra con sus orejas hacia atrás, sin arrugas en su
nariz.
A un can relajado lo veremos con las orejas rectas, su cabeza en alto con
la boca ligeramente abierta, puede verse su lengua, con la cola baja y una
postura reposada distribuyendo su peso en los cuatro miembros.
Con muchas ganas de jugar, presentará una postura con el cuerpo inclinado
hacia delante, agachado, miembros anteriores flexionados, boca abierta
exteriorizando su lengua y con su cola y orejas altas.
Como se puede advertir las posibilidades de malas interpretaciones como
consecuencia de nuestras diferencias en la forma de transmitir información son
muy grandes, frecuentemente conductas no deseadas por los dueños, son
involuntariamente reforzadas por ellos mismos, a través de posturas corporales o
sin saberlo, recompensando o castigando al animal en forma incorrecta, por lo
que muchas veces se hace necesario que las pautas de comunicación entre el
hombre y el perro deban ser re definidas por un profesional.
Aprender a entenderlos y comunicarnos adecuadamente aumentara las posibilidades
de que nuestra mascota entienda que es lo que se espera de ella y pueda actuar
en consecuencia, aumentando el vínculo hacia nuestras mascotas y evitando las
consecuencias que los comportamientos no deseados ocasionan tanto en los hombres
como en los animales.
Disfrutémoslos
responsablemente, hasta la próxima.
Agradecemos la colaboración
para la publicación
de esta nota a :
M.V. Mario Miani
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