 |
|
|
Perros de Terapia Lola Morales Ortega
El perro,
una terapia muy positiva
para superar
ciertas enfermedades.
OLIVA Y YO
Mi historia se sitúa en una línea que creo que debemos de tener presente y
apoyar todos los amantes del perro: la ayuda terapéutica que estos animales son
capaces de brindar al ser humano.
Es este un tema que se está desarrollando con éxito en otros países, pero creo
que en España aún no se toma muy en serio, o al menos esa impresión obtengo al
hablar de ello. Y pienso que tenemos que difundir más esta posibilidad de
terapia que tan positiva puede ser, para ello deberíamos utilizar cuantos medios
tengamos a mano, y en este caso la revista de nuestra asociación resulta idónea.
Cuando Oliva llegó a mi vida yo pasaba por un mal momento. Había tocado fondo en
una depresión que sufría desde hacia varios años, estaba en tratamiento médico y
psicológico y esa ayuda empezó a fructificar, pero muy lentamente. Aún había
muchas cosas que no era capaz de hacer: el trabajo suponía un esfuerzo
sobrehumano, salir con los amigos o realizar un viaje igual. Y por supuesto para
dormir y luchar contra la ansiedad tenía que medicarme diariamente.
Entonces llegó Oliva. A pesar de vivir perdida en una especie de laberinto del
cual me sentía absolutamente incapaz de salir o de ver la luz, me empeñé en
comprar un
perro porque había sido ese mi deseo desde niña.
Mi decisión era firme, pero sabía que no me encontraba bien y me sentía incapaz
de afrontar las responsabilidades que conllevaba tener un perro: llevarlo al
veterinario, pasearlo a diario, etc... Para superar estas dificultades
contaba con la ayuda de mi marido, Juan, eso me tranquilizaba. Entonces no había
más que hablar, y tras el proceso de escoger una raza (Perro
de Agua Español, no podía ser otra, pero eso es otra historia) y después el
ejemplar, apareció esa bola peluda y juguetona en el salón de mi casa.
Oliva, era alegre, increíblemente juguetona y traviesa, como la mayoría de los
cachorros. Me empeñé desde el principio en educarla lo mejor que pudiese, a
base de leer libros al respecto y consultas telefónicas a quienes me la
vendieron. No obstante, muchas veces pensé que no podía más, que no sería capaz
de seguir adelante con ello tal como lo había propuesto. Cuando yo estaba en el
sofá y Oliva intentaba subir una vez tras otra sin parar, sentía que aquello me
iba a desbordar, era superior a mis fuerzas bajarla con un ¡No! enérgico 20 o 30
veces seguidas.
Quien lea esto pensará que era una exageración mis sentimientos ante una cosa
tan nimia. Pero si alguno ha vivido la experiencia de sufrir una depresión o de
verla en un familiar, comprendería mucho mejor que en ese estado una no es la
persona que solía ser porque le dominan el miedo, la tristeza, la inseguridad,
la ansiedad, el desvalimiento, la culpabilidad y un largo etcétera de negativas.
Y así me encontraba yo, inmersa en ese túnel negro. Por las mañanas solía dar
largos paseos por el campo, pues así me lo había aconsejado la facultativa que
me trataba. Aquellos paseos constituían un gran esfuerzo porque no solamente era
incapaz de ver y de disfrutar de la naturaleza que me rodeaba sino que esa
naturaleza me asustaba, la sentía amenazante y procuraba no alejarme demasiado
de las casas, siempre temiendo sufrir una crisis de ansiedad.
Al principio de incorporar a Oliva a mis paseos, nada cambió, todo seguía
pareciéndome amenazante y la inquietud, el miedo y la tristeza seguían dominando
mis actos cotidianos. Así transcurrió el tiempo, pero algo estaba
transformándose en mi interior aunque no era capaz de percibirlo aún. Hasta que,
una mañana de invierno, gris y fría, mientras caminaba a eso de las diez de la
mañana por el sendero de tierra de todos los días, de repente (y lo recuerdo con
nitidez), me sorprendí al darme cuenta de que estaba sonriendo al ver correr a
Oliva que se alejaba y volvía hacia mi con esa cara de traviesa, la lengua
fuera, los cordones de su pelo y las orejas moviéndose con el viento. Verla así
me producía una alegría que no sentía desde hacía mucho tiempo. Aquello fue como
un descubrimiento, aunque solo fue eso: un flash, pero suficiente para sacar por
un instante la cabeza del pozo en el que me encontraba y asomarme al mundo que
estaba ahí fuera.
Desde aquel momento, mi recuperación fue en línea recta y ascendente. Poco a
poco empecé a intentar hacer cosas que me suponían un reto, aunque a ustedes
pueda parecerle lo más tonto del mundo. Por ejemplo, al cabo de cierto tiempo
subí a mi perra al coche y me fui al veterinario sola con ella para una revisión
rutinaria. En fin, para no alargar demasiado esta historia, diré que Oliva se
convirtió en un enorme apoyo y un acicate para volver a la vida normal. Había
algo muy especial y era que ella me hacía sonreír con sus ocurrencias lo cual me
exigía una atención saludable que me relajaba sin darme cuenta.
Al cabo de los años las cosas se ven con más claridad y yo he sacado mis propias
conclusiones de aquella experiencia.
Comprendo que mi curación se debió a una reunión de factores. En primer lugar la
ayuda médica y psicológica fue muy importante, porque para salir de esa
enfermedad el primer paso es admitir que la estas padeciendo y seguidamente
pedir ayuda y ponerte en manos de personas debidamente cualificadas. Bien, este
debe ser el "trámite" o camino principal a seguir, pero a partir de ahí pueden
darse factores que ayuden a que la salida sea efectiva, duradera y más rápida. Y
es ahí donde entra Oliva, su compañía constante y su cariño incondicional
constituyó un pilar importantísimo donde me fui apoyando sin darme cuenta. Y sus
necesidades, si bien en un principio me abrumaban, terminaron por hacerme salir
de mi encierro mental. Los temores desaparecieron si estaba acompañada por ella,
era como un seguro (pueden pensar que absurdo) de que "nada malo puede
ocurrirme", y esa confianza que me transmitía acabó por extenderse a mi vida
cotidiana en su ausencia.
En resumen, pienso que en momentos difíciles de un ser humano la compañía de un
animal, en este caso perro, abre perspectivas insospechadas porque al tratarse
de un ser vivo que no nos cuestiona, que nos acompaña y nos da tanto cariño,
puede constituir ese resorte secreto que se tiene que accionar en nuestro
interior y que el enfermo no sabe como hacerlo, para que salgamos de la
enfermedad si es el caso de una depresión. Pero si hablamos de otros casos
incluso más graves, o tratándose de ancianos solos o niños enfermos estoy segura
de que más de uno se asombraría de lo que pueden conseguir nuestros amigos
caninos de estas personas. Ojala que se empiece a tener más en cuenta esta ayuda
animal y se creen grupos de gente dispuesta a ofrecerla.
Quiero brindarle un homenaje a Oliva con este artículo. A ella se lo dedico,
pues resulta muy triste ver que casi todos los homenajes a perros (al igual que
sucede en el caso de los humanos) se suelen hacer tras la muerte del can. Yo no
quiero imaginar aún ese momento, prefiero dedicárselo hoy que sé que cuando
regrese a casa me recibirá loca de alegría con una zapatilla vieja en la boca y
que pasearemos juntas como todos los días y que le tiraré mil veces la pelota y
otras tantas me la devolverá en la palma de la mano, que seguiremos siendo
cómplices en el juego y que además le acompañará mi otra perrita, Jícara, su
hija.
Hasta hoy Oliva solo me ha proporcionado alegrías, y además como colofón de su
enorme cariño nos ofreció dos "regalitos extras" en su primera camada con
Lastone de Ubrique: parió a la que sería la campeona del mundo en Holanda -
Ámsterdam 2002 - la perrita de agua Ocuri, y también al campeón y Bis Cataluña
2003, Duende, que se criaron cuidados con esmero por su madre Oliva, jugando y
correteando con sus hermanos y nuestra hija Laura por el jardín de mi casa.
Hoy, (verano 2003) Oliva solo tiene cinco años, es una perra feliz llena de
vitalidad, tiene un carácter equilibrado, decidido y valiente. Espero vivir con
ella y con toda la familia nuevos paseos, excursiones, aventuras, viajes y
veraneos juntos. ¿Caben más satisfacciones?.
Autorizo a publicar la presente nota en foyel.com:
Lola Morales Ortega. Criadora de Perros de Agua Español - Afijo "La Voz De Su
Amo"
Notas similares:
| |