En la hernia umbilical una
parte del intestino o del epiplón intenta salir a través de la
pared abdominal sin ruptura de la piel, puede ser atribuida a una falla en el
momento de cerrarse el anillo umbilical. Esta condición se encuentra en varias
especies de mamíferos y los perros no están libres de ello.
En los casos reportados en varias especies por hospitales veterinarios, Hayes
(1974) vio 283 casos en perros de cuarenta y cinco razas diferentes. Su estudio
indicó que había mayor riesgo de hernia umbilical en las razas:
Airedale Terrier, Basenji, Pekinés, Pointer y Weimaraner. Sin embargo debe
recordarse que estos cálculos se basaron en una cantidad de perros de hospital y
que, mientras esos record pueden dar paso a números mayores, vale preguntarse si
las razas indicadas serían las correctas.
La hernia umbilical en cocker spaniels fue estudiada por Phillip and
Felton (1939). La misma solía aparecer dentro de las cinco semanas de vida de
los cachorros, generalmente era pequeña y algunas veces desaparecía enseguida
del destete.
Las investigaciones experimentales para demostrar una base genética en la hernia
umbilical en los perros no son necesarias. Hay mucha evidencia devenida de
estudios con ganado y ratas que prueban que la misma es hereditaria en
esas especies. Y es muy posible que pase lo mismo en otros mamíferos. Moore y
Schaible (1936) hicieron un estudio de hernia con ratas. Comenzaron con una
selección que indicaba una incidencia de un 2.7% al inicio y llegaron a tener un
71,2%. Más aún, terminaron con hernias mucho más grandes que las que tenían al
inicio de la investigación.
No críe con animales que tengan hernia umbilical o con uno que haya pasado por
una cirugía "correctora".
Fuente: traducido por Ana
Sibils
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